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Pymes: resputación y responsabilidad social ¿un imposible?
 
23/10/2013 13:53 · Brand Rain
Las relaciones personales en las pymes adquieren dimensiones más importantes, tanto con empleados como con proveedores, o incluso con organismos de la comunidad local de la que forman parte. Así, en muchas ocasiones, una pyme está mucho más abierta a cuestiones de carácter ético, de compromiso o de reconocimiento público de su pueblo o ciudad que a cuestiones meramente económicas.
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Tags: marca, RSC, reputación, pymes, responsabilidad social corporativa
Paises: España
 

Pymes: resputación y responsabilidad social ¿un imposible?

En muchas ocasiones hemos hablado en Brand Rain de la importancia de la Responsabilidad Social Corporativa para la reputación de una empresa. Ante esto, son muchos los que pueden pensar que se trata de un terreno vedado para las pymes, que bastante tienen con mantenerse y subsistir como para que encima tengan que pensar en esto de responsabilidades sociales, que no son más que problemas mayores de la humanidad que solo atañen a grandes empresas o multinacionales…

“Bastante tengo yo con intentar vender mis productos como para resolver los problemas de otros. Esto no es una ONG”.


Esta podría ser la afirmación de cualquier gerente de una pyme o de un autónomo. Pero cuenta con un enorme error conceptual de partida: cuando oímos hablar de reputación social, se nos viene a la cabeza la inyección de grandes sumas de dinero para mecenazgo, acciones sociales o filantrópicas. Nada más lejos de la realidad. Y es que una empresa puede ser muy responsable socialmente sin llevar a cabo ningún tipo de inversión económica y otra puede ser muy poco responsable aunque aporte mucho dinero a este tipo de acciones, utilizándolas como una pantalla para lavar su imagen y sin ningún compromiso real.


Tampoco es necesario disponer de un gran departamento en la empresa, con una estructura bien consolidada y a cuya cabeza se situaría un director de asuntos sociales que aplica una estrategia bien definida, con controles periódicos y públicos. Todo esto está muy bien pero, siendo realistas, las pequeñas empresas ni tienen tiempo ni presupuesto para ello. La buena noticia es que la responsabilidad social es más una cuestión de actitud que de grandes departamentos, y que debe comenzar a ponerse en práctica en las acciones a desarrollar con los propios empleados. Y aquí las pymes tienen mucho que decir…


Y es que en las pymes las relaciones personales adquieren dimensiones más importantes, tanto con empleados como con proveedores, o incluso con organismos de la comunidad local de la que forman parte. Así, en muchas ocasiones, una pyme está mucho más abierta a cuestiones de carácter ético, de compromiso o de reconocimiento público de su pueblo o ciudad que a cuestiones meramente económicas –el ejemplo de la cooperativa La Fageda es una buena muestra de ello-. Este puede ser el caso de las empresas familiares, cuya historia y tradición dentro del lugar donde radican constituye un valor primordial en su reputación. Y todo esto también es responsabilidad social.


Evidentemente, aquí los valores personales del director o gerente de la pyme serán fundamentales y pueden ser un arma de doble filo. Pero, a priori, debería ser tomado como un aspecto positivo, lejos de la despersonalización de las grandes organizaciones.


Otra de las grandes ventajas con las que cuentan las pymes respecto a las grandes empresas es que no dependen tanto de la maximización de los beneficios a corto plazo: aquí no hablamos de un consejo empresarial donde lo único importante son los números, las inversiones en bolsa o las estadísticas del último trimestre… A veces, el único objetivo de una pyme es conseguir una remuneración suficiente para gerentes y empleados, o incluso la creación de empleo en su localidad.


Por otro lado, no se puede entender que la responsabilidad social es, simplemente, cumplir con la ley -con los impuestos, con las leyes de su sector, con los convenios de los trabajadores, con las leyes medioambientales…-. La responsabilidad social es un plus al que nada ni nadie nos obliga. Así, actuaciones como escuchar las propuestas de los empleados, ofrecerles oportunidades de formación, intentar conciliar lo mejor posible la vida laboral y la familiar o reciclar material que la empresa consume son solo algunos ejemplos que pertenecen al ámbito de la responsabilidad social y que incluso las propias pymes desconocen que lo son.


Vayamos un escalón más arriba y supongamos que nuestra pyme quiere invertir económicamente en acciones sociales, por supuesto de una forma mucho más modesta que las grandes corporaciones. ¿Sería rentable la inversión económica en responsabilidad social? Depende. De los resultados de un reciente estudio publicado en Strategic Management Journal podríamos afirmar que solo tendrían éxito aquellas inversiones que se realicen sobre causas con las que estemos realmente comprometidos –no para hacer un lavado de imagen o quedar bien-, que estén alineadas con la misión de nuestra empresa y con las que mantengamos una orientación de nuestras acciones a largo plazo.


Para entendernos: salvar los bosques del Amazonas es una acción muy loable, pero de nada le servirá a nuestra empresa si es una inversión esporádica que no va a tener continuidad en el tiempo y porque “suena bien” para la opinión pública. Mejor, bajemos un poco a tierra y centrémonos en nuestra comunidad local.

Como conclusión, podemos decir que hay muchos aspectos de responsabilidad social, que repercuten en la reputación de marca y que són fácilmente abordables por cualquier pyme, independientemente de su tamaño o presupuesto. Desde Brand Rain no hablamos de utopías, de resolver problemas medioambientales, de acabar con el desempleo o de crear hospitales o centros culturales: responsabilidad social es escuchar las propuestas de los empleados, donar camisetas de fútbol a los niños del barrio al que se pertenece o dar una charla en un distrito sobre cómo poner en marcha una pequeña empresa. Y este tipo de acciones tiene infinitamente más valor que muchos millones de inversión despersonalizados.