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Brand Rain News: Los empleados: el corazón de la reputación de marca
 
12/02/2014 15:12 · Brand Rain
Muchos de nosotros hemos trabajado en diferentes empresas y nos podemos haber sentido más o menos cómodos en ellas, más o menos a gusto con nuestros compañeros, con mayor o menor fluidez a la hora de comunicarnos con nuestros cargos superiores. Pero la pregunta clave que yo haría es: ¿se trataba de la empresa en la que queríamos trabajar? ¿nos sentíamos comprometidos y parte de ella? Recordemos el dato que publicábamos en Brand Rain hace unos meses en nuestros 12 consejos sobre reputación de marca: el 68% de los empleados piensan que las empresas no hacen lo suficiente para inculcar una cultura de trabajo realmente significativa.
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Categorias: RSC, Marketing, Corporativo, RRHH, empleo y formación
Tags: reputación, branding, reputation, reputación de marca
Paises: España
 

Brand Rain News: Los empleados: el corazón de la reputación de marca

Los empleados: el corazón de la reputación de marca


Siento debilidad por la figura del empleado. No lo puedo evitar. Sí, por encima de la enorme importancia que tienen los clientes, los directivos o cualquiera de los stakeholders que giran en torno a la actividad de cualquier empresa. Y es que pienso que los empleados son el corazón de cualquier negocio.

Si profundizamos un poco en el tema, nos daremos cuenta de que las bases de una buena reputación de marca comienzan por tener la capacidad de llevar a cabo una idea, de saber transmitirla y de ponerla en práctica de un modo singular y propio. Y, para ello, es imprescindible disponer de un capital humano que no solo tenga las habilidades profesionales para hacerlo, sino que crea también en lo que se está haciendo. Que sepa dónde está la empresa en el presente y qué pretende conseguir en el futuro.

Muchos de nosotros hemos trabajado en diferentes empresas y nos podemos haber sentido más o menos cómodos en ellas, más o menos a gusto con nuestros compañeros, con mayor o menor fluidez a la hora de comunicarnos con nuestros cargos superiores. Pero la pregunta clave que yo haría es: ¿se trataba de la empresa en la que queríamos trabajar? ¿nos sentíamos comprometidos y parte de ella? Recordemos el dato que publicábamos en Brand Rain hace unos meses en nuestros 12 consejos sobre reputación de marca: el 68% de los empleados piensan que las empresas no hacen lo suficiente para inculcar una cultura de trabajo realmente significativa.

Si nos fijamos en los anuncios para reclutar empleados que publican las empresas, la inmensa mayoría se limita a una descripción de lo que es el puesto de trabajo, algo del estilo: “Se necesita diseñador con más de 3 años de experiencia, con dominio de los programas Adobe y amplios conocimientos de inglés. Se ofrece buen ambiente de trabajo, beneficios sociales y retribución en función de la valía del candidato”. La necesidad obliga, por supuesto. Pero, ¿sabemos en qué empresa entramos? Elegimos enviar nuestro currículum a esa empresa como lo haríamos a cualquier otra que requiera de los requisitos que coincidan con nuestros estudios, experiencias o habilidades, y más en los tiempos que corren donde un trabajo es oro en paño.

Sin embargo, hay empresas que le han dado la vuelta a esta forma de hacer las cosas: no quieren un empleado, sino que quieren a el empleado, personas que respondan a su filosofía de hacer las cosas por encima de unas habilidades determinadas. Y me ha llamado especialmente la atención el vídeo de reclutamiento de personal que ha realizado la agencia de Social Media Carrot Creative:

¿Qué profesional del ámbito del marketing digital no querría trabajar ahí? Y voy más allá: de administración, o de servicio de limpieza, o de seguridad, o cualquier otro que se les ocurra. Transmite muy buen rollo. Podría incluso ser el tráiler de una serie de TV, una ficción inventada. Pero uno de su fundadores afirma con rotundidad: “Filmamos la realidad”. En efecto, el vídeo recoge una perfecta fusión entre ciudad y empresa, un estilo de vida que hace suyo la propia agencia: Carrot es NewYork y New York es creatividad. “Made in New York” es su lema.

“Imposible la sumisión” es el test que tienen que superar todos los candidatos, donde se les solicita desde escribir poesía para el imán de un frigorífico hasta crear un haiku. Es decir, no están tratando de buscar empleados, sino personas que piensen del mismo modo que la empresa. ¿Entienden la diferencia? Son los propios aspirantes los que se mueren y se esfuerzan por trabajar ahí. Los que finalmente sean los elegidos para la gloria ya saben en qué ambiente se van a mover y qué se espera de ellos, además de estar motivados desde el primer momento. “Recibimos a las personas que los competidores no pueden”. Touché.

Pero este modelo no puede –no debe- ser válido solo para los negocios que se muevan en el ámbito de la creatividad o del social media. Evidentemente, si se está contratando a un aparejador, a un camarero o a una persona de proceso de datos, por poner algunos ejemplos, no le vamos a pedir que nos haga una poesía, sería absurdo (o no, quizás sería un buen punch para un camarero…). Pero sí que se puede hacer ese pequeño esfuerzo, eso paso adelante, de ir más allá de unos textos neutros y sosos donde muestres a través de un vídeo, de una presentación o cualquier otro formato que consideres adecuado y acorde a tus posibilidades cuál es la auténtica misión de tu empresa, de modo que atraigas a esas personas que piensan de la misma forma que tú.

¿Qué conseguimos con ello? Personal comprometido, gente feliz de trabajar donde lo hace, personas que creen en sí misma y en sus posibilidades y, sobre todo, con ganas de llevar adelante el proyecto que hay detrás de la empresa. Ellos saben dónde están porque ahí es donde quieren estar.

Pero aún nos quedaría trabajo por hacer: dotarles de un espacio de trabajo atractivo -cuánta vida dan unas simples plantas y cuánto se echa de menos en muchas oficinas-, de participación en las decisiones, de aceptar que nuevas ideas provengan de ellos, de un break entendido como un fomento de la empatía entre los empleados y no como una pérdida de tiempo, de dejarles utilizar las redes sociales con criterio y no caparlas para que nadie acceda –sí, todavía hay muchas empresas que lo hacen-. Lejos de lo que se pueda creer, en Brand Rain pensamos que todo esto no es cuestión de dinero, sino de mentalidad.

Esta misma es la filosofía que aplican las startups o los nuevos espacios coworking, lugares muy recomendables para empleados con mucha movilidad geográfica o para personal freelance o autónomos: no se entienden simplemente como un espacio, sino como lugar de encuentro para compartir proyectos, participar en talleres o conferencias y debatir ideas. Una filosofía que debería extenderse entre todas las empresas.

Ninguna campaña publicitaria ni de comunicación logrará transmitir el espíritu de nuestra marca mejor que nuestros empleados. Por eso, ellos son el corazón de nuestra reputación.

Publicado por: Oscar Trabazos – CEO de Brand Rain

Foto: Galería de Flickr de Luis García S.