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Brand Rain News: Cuando el respeto hace la reputación. Lecciones de un panadero artesano.
 
02/04/2014 16:29 · Brand Rain
Hace unos días encontré, casi por casualidad, uno de esos artículos que te alimentan el alma. Y ya no solo en el ámbito profesional, como una manera de entender lo que debe ser el marketing, el branding, la reputación o los negocios, sino también como una fuente vital, como un modo de entender la vida y el trabajo. “Se ha perdido la memoria del pan y a veces cuesta recuperarla”. Así reza el titular. Prodigioso, sin duda. Es de esos titulares que sabes que esconde un gran artículo sin todavía haber empezado siquiera a leer una sola línea.
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Categorias: Marketing, Internet, Otros
Tags: marca, marketing, reputación, branding, reputation, Brand Rain
Paises: España
 

Brand Rain News: Cuando el respeto hace la reputación. Lecciones de un panadero artesano.

Hace unos días encontré, casi por casualidad, uno de esos artículos que te alimentan el alma. Y ya no solo en el ámbito profesional, como una manera de entender lo que debe ser el marketing, el branding, la reputación o los negocios, sino también como una fuente vital, como un modo de entender la vida y el trabajo. “Se ha perdido la memoria del pan y a veces cuesta recuperarla”. Así reza el titular. Prodigioso, sin duda. Es de esos titulares que sabes que esconde un gran artículo sin todavía haber empezado siquiera a leer una sola línea.


Sí, el artículo habla de pan -¿hay algo más simple?-. Pero también habla de vuelta a los orígenes, de tener memoria, de mirar hacia atrás para poder tirar hacia adelante. De autenticidad. En un mundo donde todo se complica, donde en el ámbito de los negocios buscamos el más, los números, la rentabilidad, viene un tipo que se dedica a hacer pan y dice que en realidad todo es, simple y llanamente, una cuestión de respeto. Y uno que ha leído algunos libros de negocios y de branding no puede por menos que quedarse prendado. Porque al final, todo trata de eso, de respeto.

“La relación con los clientes es también distinta al resto de panaderías. Intentamos dar información completa y transparente sobre lo que hacemos, cómo, con qué, por qué y para qué, y no nos limitamos a cobrar la hogaza. Lo hacemos así porque creemos que es fundamental que el cliente se vaya con la idea de que se lleva algo hecho con respeto, para que sea tratado también con respeto”.

No lo dice ningún gurú del marketing, sino Javier Marca, panadero, probablemente una de las profesiones más antiguas que existen y que, en tiempos, gozaba de un enorme prestigio y reputación. Ahora no. Hoy día cualquiera vende pan en masa, congelado, barato. Pan sin alma, fabricado en una cadena de producción. Sí, hay muchos clientes que ya no aprecian el olor, el sabor o el peso de lo que le estamos ofreciendo. Que, básicamente, les da igual. Y puede que eso sea así porque no sabemos ofrecerle lo que vendemos, porque nos conformamos con equipararnos a lo que otros hacen, porque nos imponemos los resultados inmediatos, el aquí y ahora. Pero no. Al final, no es una cuestión de precio, sino de aprecio, de calidad, de respeto. Todo se resume en eso –la economía de la reputación y también la vida-.

Y me viene a la memoria que, no hace mucho tiempo, el equipo de marketing de la marca Nutella entendió esto a la perfección y lo plasmaron en un magistral anuncio, denominado “El Pan es Vida”. Todo un homenaje a los panaderos y quizá una de la mejores maneras de aumentar la reputación de su marca.

Retornando a Javier, nos cuenta que una de las preguntas más habituales y sorprendentes que le hacen en su panadería es “¿Pero no tenéis pan normal?”. Pan normal… Quizás es que hemos convertido lo anormal en normal bajo esas premisas que todos damos por buenas de optimización de costes y exprimir resultados.

“Las malas costumbres adquiridas durante las últimas décadas están grabadas a fuego: pan blanquito, pan blandito, pan esponjosito, pan cómodo, pan fácil de masticar, pan sin sabor… Son costumbres que, por fuerza, repetición y falta de un pan original y verdadero, han calado profundamente”.

Y el artículo es tan bueno, y todo lo que se dice es tan bueno porque ese pan equivale a tu producto o al mío, a cualquier producto que estemos vendiendo. Ahí está la clave de nuestra reputación de marca, el ser capaz de crear un negocio con miga, consistente desde los inicios, con la mirada siempre puesta en quien va a disfrutar de nuestro producto, dedicándole el tiempo suficiente para explicarle qué es lo que se lleva, para que también sepa respetar lo que compra.

Luego vendrán las ganas de expandirse, el hacer números, la rentabilidad y todo lo que ustedes quieran. Pero nada de eso funciona sin esta masa de cocción básica. Al menos, no de forma permanente. Porque perder calidad para ganar rentabilidad es una falta de respeto a nuestros clientes, pero también y muy especialmente a nosotros mismos, a nuestras ideas y nuestros sueños.

Y esto me lleva a pensar que queremos más que una tablet, un reloj o unos pantalones de marca, que todas las personas, sin distinción de edad o clase social, lo que realmente queremos es que nos traten con respeto. La gente percibe el respeto, la gente es capaz de ir dos calles más allá para ir a su tienda favorita porque la tratan con respeto, la gente es capaz de esperar, de hacer un pequeño sacrificio y pagar algo más. Y todo eso lo hace porque lo que recibe es respeto envuelto en algo tangible.

“Las cenas pasan, a menudo, a discurrir en torno al pan. Si hay un trozo de pan, incluso algo viejo, hay cena segura”.

Vender un producto es vender una garantía, algo que sabes que no va a defraudar a quien lo compra. Sabes que ese disco, que esa cámara de fotos o ese perfume están ahí, esperándote, porque los has elegido tú, listos para ofrecerte uno de esos grandes momentos del día. Como ese simple trozo de pan viejo que aguanta y aguanta durante días sin ponerse duro, sin perder su esencia…

Pero es que, además, este hombre expresa una infinitas ganas por aprender.

“Ni siquiera me considero panadero. Y no sé si llegaré a serlo algún día, como entiendo a los panaderos: gentes que saben qué hacer con una harina con solo tocarla, que investigan recetas, se adaptan a las circunstancias, cambian, retocan y ajustan desde el conocimiento, pero también desde la intuición. Me queda mucho para llegar ahí”.

Y qué gran lección es esta, el saber que uno nunca termina de aprender, que impartir conferencias, vestir de trajes o llevar un Rolex no nos hacen ser expertos en nada y que todo realmente está dentro de uno, en la pasión en lo que hace, en la tozudez de ejecutar unas ideas, en la continua prueba y error, en dar información útil sobre lo que uno es, lo que ofrece y dónde quiere llegar…

Empiezas a leer un artículo sobre pan y, al terminar, te das cuenta de que has recibido toda una lección de vida. De que, detrás de todo, por mucho que lo envolvamos, no hay más que un trozo de pan hecho con respeto.

Publicado por: Oscar Trabazos – CEO de Brand Rain

Foto: Original de la galería de Flickr de DarthShrine